viernes, 16 de febrero de 2018

ME SÉ BASTANTES CUENTOS, AUNQUE NO TODOS

Resultat d'imatges de león felipe poesía

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

León Felipe


Resultat d'imatges de León Felipe

A menudo me vienen a la cabeza versos, citas, refranes. Debe ser el  paso  de los años que va dejando ese poso  extraño, mezcla de lecturas, experiencia vital,  recuerdos infantils y juveniles, añoranza de los que se fueron y nos precedieron. 

En muchas ocasiones evoco las palabras de este poema de León Felipe. León Felipe es un poeta que va por libre, se le ha intentado etiquetar con eso de la generación del 27, tan diversa, como todas. Eso de las etiquetas es muy del gusto de los académicos, en general nos gusta clasificar a la gente. Las clasificaciones, los lugares comunes, los tópicos, son absurdos ya que diluyen la individualidad en la masa amorfa.

A veces dices que te gusta algo que ha dicho alguien y siempre surge quién te recuerda que esa persona era comunista, de derechas, neoliberal, cercana a Convergència o que estafó a su cuñado, engañó a su mujer o abandono a un hijo con problemas. Nadie es de una pieza, cambiamos, nos equivocamos. Por eso a menudo los artistas, los escritores, decepcionan, en su vida real no responden a lo que se esperaba de su obra. 

En los casos de gente contemporánea nuestra se hace difícil separar vida y obra, cuando pasan los siglos ya no lo tenemos en cuenta. Rousseau escribía El Emilio y enviaba sus hijos al hospicio. Arthur Miller, Sender y unos cuantos intelectuales no quisieron saber nada de sus hijos disminuídos. Podríamos encontrar un montón de ejemplos de incoherencia, tanto en gente famosa como en nuestro entorno inmediato. Ponemos demasiadas expectativas en la gente conocida, como en el caso reciente de Serrat, que comentaba en la entrada anterior.

Personas de mi familia insistían en que todo era un cuento, en la vida. Aunque hablaran en catalán no utilizaban conte ni rondalla sinó cuento, en castellano, dándole ese matiz que le da el poeta, de forma más profunda. Cuentos chinos, cuentos de Calleja... Una buena amiga me comentaba hace un tiempo que con el paso de los años te das cuenta de que todo es mentira, ya lo decía el tango.

Me gusta leer libros de historia, biografías... Si son buenos y no demasiado ideológicos suelen mostrar las tripas del pasado y rompen sin piedad nuestros mitos. Se supone que la historia la escriben los vencedores pero también los vencidos toman su revancha cuando pueden y nos giran las cosas del revés, sin ser objectivos. Leí hace poco las memorias de Josep Benet, sólo pudo escribir la primera entrega, ya que las empezó tarde y murió antes de su publicación. Comenta que una de sus motivaciones al escribirlas fue comprobar como se manipula eso que se llama memoria histórica. Benet tampoc es del todo objetivo en sus valoraciones pero en eso tiene razón. Hay que acceder a fuentes diferentes para hacerse una idea, y siempre será inexacta, de una verdad inexistente. 

Volviendo a León Felipe, durante mi juventud se le leyó y recitó bastante. Una vez fui a Madrid, conocimos a un chico muy simpático, nos regaló la Antología rota a una amiga y a mi, le gustó más mi amiga aunque con el tiempo rompieron su relación. Los chicos intelectuales o que lo parecían nos gustaban mucho, en aquella época, sobre todo si, además, resultaban interesantes físicamente, claro. Quizás el amor, así, en abstracto, sea también un cuento más pero a las chicas nos mecieron la cuna con cuentos de amor con príncipes y finales felices y con tebeos románticos. 

En cambio, a los chicos de entonces, y no se si a los de ahora, no les gustaban demasiado las damas muy leídas. Conocí a una maestra mayor que yo que comentaba que el ideal femenino de la mayoría de hombres era una chica guapa, tonta y caliente. Puede que las cosas hayan cambiado bastante, no lo sé. Eso de tonta también era matizable, hay quién aparenta serlo por motivos estratégicos y sabe más que Lepe, que fue un personaje real y muy sabio.

Otro texto del poeta que forma parte de mi imaginario es aquel de Ser en la vida romero... A veces, qué cosas, en aquellos años finales del  franquismo, en aquella Escuela Normal de Sants, algo pintoresca, venían rapsodas a recitar y allí escuché esos poemas por primera vez. Uno de los rapsodas era algo exagerado y nos reíamos de él. La gente, hace años, leía mucho en voz alta y se sabía poemas, textos teatrales, de memoria. No sé qué extraña pedagogía papanatas hizo creer que la memoria era la inteligencia de los tontos, un absurdo como tantos otros. 

He comprobado que a los niños y niñas les encanta aprender cosas de memoria, lástima que en la escuela no sea esa una actividad habitual. Tampoco se lee tanto en voz alta, hoy incluso buenos actores tienen una dicción lamentable aunque con el tiempo mejoran. 

Las cosas nos parecen una buena narración o un mal cuento según quién nos las relata. Todo es, también, cuestión de fe. Nos gustan los escritores y periodistas que nos dicen lo que ya creemos, en general. Creemos cosas raritas, imposibles, si queremos creerlas. No es fácil cambiar las creencias que nos vienen de antiguo, nos sorprende que nuestros antepasados creyeran de buena fe en cosas que hoy parecen injustas, machistas, racistas, fanatismo,  vaya. 

Dicen que si la gran mayoría de personas de una sociedad cree algo que no es cierto  esa creencia funciona como si fuese cierta y tiene sus consecuencias. Por eso el ser humano ha desarrollado en la vida cotidiana esa tendencia a la supervivencia que se define como nadar y guardar la ropa y que en catalán tiene una acepción divertida, eso de hacer la puta y la Ramoneta, tan criticado, tan evidente, tan práctico y necesario. En lenguaje serio eso se llama diplomacia. 

León Felipe tuvo una vida agitada, algo nómada, y murió en el exilio, en el año 1968. Fue romero en muchos aspectos, venía de una familia bien situada, mucha gente notable de izquierda no pasó hambre en la infancia, es curioso. Tradujo a Walt Whitman y algo del poeta americano hay en algunos de sus poemas. De vez en cuando se le ha hecho algún homenaje y tiene monumento en Zamora, su ciudad natal. No todos sus poemas me gustán por igual, pero eso resulta inevitable. 

Por desgracia, saber todos los cuentos no nos inmuniza a la hora de identificar sus nuevas versiones. 


miércoles, 17 de enero de 2018

EL FENÓMENO SERRAT

Resultat d'imatges de SERRAT PERMANYER



Como hoy casi todo el mundo sabe, a pesar de la llamada al boicot que hicieron algunos, pocos, dogmáticos, un montón de gente miró ayer en TV3 la entrevista hecha a Serrat.

Lo mejor de la entrevista fue el entrevistado. Me pareció una entrevista algo triste y sosa, me sobraron las intervenciones de diferentes expertos sobre el Paralelo, el Barrio Chino, la zarzuela o la copla. Creo que hubiesen estado bien en otro tipo de programa, en uno dedicado a aquella Barcelona de los cincuenta, eso sí. Incluso en algún momento los comentarios de alguno de esos expertos parecía contradecir lo que el cantante explicaba.

No pude evitar recordar las magníficas entrevistas que hacía Soler Serrano en A fondo o las que hacía, en catalán, Montserrat Roig. Hace poco volví a mirar la que dedicó a Joan Ponç, en algún momento se notaba que la escritora no estaba de acuerdo con determinados matices, ay, relativos a Catalunya y eso de las identidades, pero se reprimió en favor del protagonista. Permanyer tuvo la virtud, eso sí, de no opinar por su cuenta, peligro en el que caen muchos entrevistadores actuales que olvidan con facilidad que el protagonista ha de ser el entrevistado y no el entrevistador.

Sobre Serrat escuché una vez comentar al gran periodista que fue Huertas Clavería, que era un personaje que ganaba mucho en las distancias cortas. Eso es totalmente cierto. Ayer lo recobramos en una distancia corta, próximo y familiar, con ese aire de être vieux sense être adulte, como cantaba Brel, hace años. A Serrat se le han dedicado muchas críticas, más bien a causa de su supuesta frivolidad, de su socialismo algo mundano, de qué en los últimos tiempos no se rindió al independentismo y lo dijo con claridad, que no relativas a su trabajo profesional. 

Raimon dijo algo parecido, con menos claridad, pero no se lo tuvieron en cuenta. Como tampoco le tuvieron en cuenta, hace años, que en un recital de esos macro olvidara que en eso de la canción catalana también hay y hubo algunas señoras importantes. Un periodista se lo recordó y se molestó, dijo que había mujeres en la Lira Ampostina, que tambien participó en el evento, como si fuera lo mismo. Como decimos en catalán, val més caure en gràcia que ser graciós...

Serrat tiene algo que ningún otro cantante catalán, quizás ningún  otro cantante español, ha tenido nunca, desde que yo sigo el tema, ni en tal alto grado, charme, encanto. Algo que es innato y que va más allá de ser bien parecido. Y, además, tiene ese talante popular, tan de agradecer. Se ha enriquecido y ha triunfado sin dejar de expresarse como un chico de barrio cuando hace falta, jamás ha parecido pedante, como otros.

Tiene canciones muy buenas y también canciones muy malas, sin embargo pocas veces se le han criticado esas canciones flojitas. Hace años alguien, en un periódico, se atrevió a decir que algunas de ellas parecian retahilas sin gracia, creo que fue con motivo del disco Serrat/Tarrés, bastante lamentable, según mi opinión. Su voz pronto declinó, si se escuchan los primeros discos, esos en los que recordaba a Aznavour, y los de años después, se nota que cada vez hace más la cabreta, ese recurso de los cantantes cuando la voz no les responde, habitual en el sector de la copla.

Sin embargo sus grandes canciones serán inolvidables, las cante quien las cante. Tanto las que son en catalán como las que son en castellano. Al fin y al cabo sólo lo mejor permanece, aunque no siempre la memoria es justa. Guimerà tiene obras muy malas, malísimas, pero las buenas mantienen toda su vigencia, por poner un ejemplo del país. En este país, Catalunya, la mínima opinión no esperada por tus interlocutores te convierte en traidora o en botiflera, pero pienso también en otros casos. Rosalía de Castro, por ejemplo, volvió al castellano porque no se sintió còmoda con la utilitzación de su obra que hacía determinada élite intelectual gallega. Claro que una cosa es que te llamen botiflera sin muchos motivos y la otra, que te conviertas en un Boadella. 

Nunca me ha gustado esa frase brillante que tanto nos repiten, eso de què la prudència no ens faci traïdors... Es una de esas frases dirigida a los convencidos.  Algo así como aquello de qué valía más morir de pie que vivir de rodillas, Maruja Torres dijo, con ironía, que ella prefiere estar sentada en el sofá.

He oído durante años muchas críticas viscerales a Serrat. He escuchado esas críticas en boca de gente que, cuando ha podido y le han dejado, se ha fotografiado babeando y en estado de excitación emocionada con el cantante. Esa manera de comportarse la he podido percibir respecto a gente del mundo de la política, con los años ves de todo. Pujol tenía su carisma y antes de pasar todo eso que ha pasado, personas que lo criticaban mucho en la intimidad le hacían grandes reverencias cuando pasaba por su pueblo o por su barrio. 

A menudo me viene a la cabeza aquel fragmento del poema If, de Kipling en la inolvidable versión en catalán de Els Esquirols:

Si amb un rei mantens conversa i ell és ell i tu ets qui ets...

No es fácil ser uno mismo ante reyes, famosos y el resto. Hay más servilismo del aparente, por desgracia. Además, en este amado país mío -Catalunya- todo se mezcla. La gente no es nada coherente, en general, pero pide coherencia a sus ídolos y, si fallan, los condena -en teoría- al ostracismo. Se condena la corrupció de arriba cuando la cosa funciona de abajo hacia arriba y la picaresca se ha convertido en una virtud al alcance de todos los españoles, catalanes incluídos, de momento. Pero santificar es fácil, Guardiola dijo aquello de levantarse tempranito y vi la frase grabada en centros de cerámica que se comercializaban por la ciudad. 

En Francia tienen personajes de derechas, Bardot, Delon, se les aprecia y valora por su trabajo profesional. Así como se puede ser del Barça o del Espanyol se puede ser de Raimon y Llach o de Serrat. Hay mas cantantes, pero son la pedrea. Hay que ver como se trató a Ovidi Montllor hasta que estuvo enfermo y lo homenajearon.

Conozco gente que se me ha enfadado cuando les he dicho que jamás me gustó Llach o que Raimon ya no despierta mi interés como antes, incluso que tiene, también, canciones muy flojitas. Curiosamente, a los futbolistas de élite no se les exige ni tan sólo el nivel C de catalán, a nivel popular. Y eso que estudiaron en La Masia y parece extraño ese nivel escolar tan precario, en algunas materias.

Los cantantes de la època de Serrat, como algunos escriptores en catalán, se beneficiaron de la escasez. No había nada o casi nada y los primeros que triunfaron se han perpetuado, si han seguido con la profesión. Hoy cuesta mucho más destacar, en lo que sea. En el magnífico libro de Xavi Ayén sobre el boom de la literatura hispanoamericana el autor comenta algo así al final del libro. García Márquez, Vargas Llosa, fueron los primeros. Después hubo muchos más escritores, algunos puede que incluso mejores, pero ya no fue lo mismo ni despertaron la misma devoción ni ganaron el mismo dinero ni el Premio Nobel.

Raimon celebró un recital hace tiempo, no fui, no suelo ir ya a esos acontecimientos porque he perdido la fe y las devociones incondicionales me angustian, pero me contaron que la mediana de edad era bastante alta, gente de mi tiempo, vaya. Serrat ha sido y es mucho más transversal, todavía despierta pasiones en las quinceañeras y en las abuelitas. Durante mucho tiempo no le vimos por Poble-sec, però ahora ha vuelto en algunas ocasiones, el año pasado le dieron un premio honorífico y participo en una cena vecinal, estuvo encantador y se fotografió con todo el mundo, lo besaron las jovencitas y las yayas. También muchos señores, de esos que le critican, se retrataron, sonrientes, emocionados y contentos, con él. Tiene un sentido del humor agudo, nos reímos un montón con sus comentarios. 

Yo no me hice fotos con él, no le veo la gracia a fotografiarme con alguien que a mi no me conoce de nada, la  verdad, me pasa algo parecido con los autógrafos o con los libros dedicados por autores mediáticos, que tantas colas generan por Sant Jordi.

Creo que esa hija de Serrat que es actriz ha heredado su encanto, que no tiene mucho que ver con la belleza, sinó con ese atractivo innato y perceptible que tienen algunas personas, como Audrey Hepburn, que fue el paradigma. 

Mucha gente del barrio, entre los cuales, mi madre, conocieron a la madre de Serrat, en las tiendas de hace años. Josep Maria de Sagarra, en sus memorias, recoge una anécdota escolar en la cual su madre, ante los premios que recibe a final de curso, no parece emocionarse en exceso y muestra una distancia prudente con esos éxitos. Creo, por lo que me han contado, que la madre de Serrat era también así, prudente con los éxitos de su chico. Su hijo la sacó del barrio y ella quiso volver, eso lo explica el mismo Serrat. No era mujer de lujos ni de tonterías, vaya. 

La historia de Serrat tiene algunos paralelismos con la de Manuel Ausensi, también nacido en mi barrio, de familia humilde, que triunfó como barítono. Durante una primera época se le subieron algo los humos a la cabeza, però luego la gente madura y se da cuenta de la realidad y valora aquella sociedad humilde donde creció y empezó a triunfar. 

Un caso muy diferente fue el de González Ledesma, claro que él era escritor y la cosa cambia, recogió el ambiente del barrio en casi todos sus libros, a menudo paseaba por esas calles tan queridas por mi. Venia así que se le llamaba, para lo que fuese. La popularidad, sin embargo, no es comparable. He visto a gente de la calle decir muchas tonterías a personas famosas, incluso no muy famosas, actores de las series, por ejemplo. Hay que aguantar mucho y no todo el mundo es educado. En una ocasión vi al actor Enric Majó increpar a una señora que se le acercó con demasiadas confianzas: -Ens coneixem, vostè i jo?

Me supo mal que Serrat no volviera al barrio cuando se colocó una placa en la casa donde había vivido González Ledesma, sé que le avisaron. Tendría sus motivos, claro. O sus compromisos. El triunfo de Serrat no es comparable al de otros personajes, de hecho la fama lo ha colocado en otra órbita distinta y en eso cuenta el dinero, como en los futbolistas. Aunque neguemos esa realidad las cosas se valoran por lo que se cobra. 

Y aún así, con tanta fama, Serrat, parece no haber perdido del todo esa inocencia picarona y juvenil que consiguió que montones de chicas de diferentes generaciones nos enamorásemos de él mientras él se enamoraba de esas modelos tan guapas y glamorosas de aquellos años de Tuset Street. Serrat hizo algunas películas muy malas, no era buen actor. O no encontró un buen papel y un buen director, porque en el escenario era muy resultón. 

Si ayer hubo intención de boicot la cosa no salió bien. Serrat es esa Catalunya diversa, tirando a socialista, de barrio, que canta, ríe y se divierte y no quiere maldecaps aunque no siempre puede escaparse de las tensiones o de los problemas colectivos. Serrat tuvo la suerte de caer en una familia que se quería, en una familia normal, con un padre trabajador y una madre de carácter pero cariñosa y eficiente. 

Era muy difícil no ser feliz... comentó durante la entrevista, haciendo referencia a su infancia. Me gustó, a veces parece que la postguerra era un pozo sin fondo, horrible y sin salida. Y eso que su familia había perdido varios miembros en esa guerra que tan mal se explica hoy. Pero se iban a la playa de Can Tunis con su tortilla de berenjena y se lo pasaban pipa.

He escuchado a gente que vivió en chabolas, en barracas, contar lo feliz que era, corriendo por Montjuïc, pero siempre es gente que tuvo la suerte de caer en una familia unida, entre buenas personas, de esas que intentan prosperar y mejorar y que se ayudan cuando hace falta. Como esa señora Aceituno, tan encantadora, feliz de tener su pisito, su rincón modesto. 

No hace falta haber triunfado como Serrat para  ser piadoso con el pasado. Tampoco diré que los pobres son más felices que los ricos, depende del nivel de pobreza, claro. Como cantaba Guillermina Motta (¿dónde está, por cierto?), com la Soraya vull plorar, no vull plorar fent el sopar...

Serrat dijo varias frases brillantes, como quién no quiere la cosa. Dijo, por ejemplo, que lo que es bueno para los barrios es malo para los recuerdos. Los niños de hoy que salgan adelante, esos que vienen de Paquistán, de la China, de la República Dominicana, de Marruecos, recordarán con cariño su barrio de hoy, así es la vida, y, de forma inevitable, se habrán perdido cosas, paisajes, personas entrañables. 

Los seres humanos insistimos en sobrevivir, en cantar, en amarnos, odiarnos y ayudarnos, incluso. Los triunfadores del futuro, los Ausensis, los González Ledesma, los Serrats del mañana, envidiados y quizás habiendo superado ya ese tiempo en el cual el barrio humilde de su infancia les parecía olvidable, feo y superado, envejecerán y quizás nos contarán sus días felices, sus travesuras, sus recuerdos. Bueno, a mi no, que no soy inmortal, a mis descendientes, claro

Otro tema es que los otros se hagan suyo un éxito como el de la entrevista de ayer y nos salgan con aquello de 'toma del frasco, Carrasco', todo es mal que mata. Como si eso del boicot en lugar de ser cosa de cuatro y el cabo fuese cosa del nacionalismo malo y su contubernio  rancio, cuando en todo hay matices e interpretaciones que no se valoran como deberían. 

Aunque era una situación algo exagerada, aquella pelicula argentina, El ciudadano ilustre, resultaba  muy explícita sobre esos sentimientos entre envidiosos y admirativos que nos provocan los triunfadores con suerte, que un día fueron como nosotros, gente normalita, humilde, sencilla y sin grandes perspectivas de llegar a lo alto.

lunes, 25 de diciembre de 2017

CUANDO LA RADIO ES UN ORÁCULO

Resultat d'imatges de josé ramon sánchez

Suelo dormir bien, con alguna excepción puntual. Gracias a mis pocas madrugadas de insomnio he descubierto un montón de programas interesantes de radio que no conocía. Cuando los conozco puedo recurrir, gracias a la tecnología del presente, a recuperarlos con facilidad y escucharlos mientras tecleo en el ordenador o dibujo.

La radio en horas intempestivas funciona, para mi, casi como esas biblias que se abrían al azar esperando respuestas milagrosas a nuestras inquietudes. Hace años, cuando mi madre estaba enferma, ingresada en un centro de recuperación aunque no llegó a recuperarse, solía despertarme de madrugada pensando en ella y en su soledad, de la cual no sé si ella era o no consciente. 

En aquel tiempo recuerdo que escuché a menudo un programa emblemático, que ya no se emite, Voces con swing. Me encantaba el repertorio, pero también la voz del locutor que me evocaba los años dorados de la radio, los de mi infancia. Pero lo más extraño es que en ese programa descubrí y recuperé la historia de canciones que había oído tararear a mis padres. Una de ellas era aquel corrido republicano de Guty Cárdenas, un prometedor cantante mejicano que murió joven, de forma violenta, cosas de las cuales supe a través del programa mencionado. Mi madre no recordaba a Cárdenas, recordaba que de pequeña, al volver de la escuela, en alguna esquina del actual Raval un ciego lo cantaba, acompañándose con un organillo.

Otra canción que recuperé gracias a aquel inolvidable programa, que dejó de emitirse en 2011, pero que todavía podemos encontrar por internet, fue La colegiala. Mi padre la cantaba alguna vez, bromeando, y mi madre se enfadaba porque la encontraba descarada. En el programa contaron su historia, era la versión de una canción americana, se utilitzó en una película, Abajo los hombres, y su intérprete más conocida fue la gran Carmelita Aubert, tan ligada también a la causa republicana y que se exilió en Portugal, donde la adoraban. 

Podría hacer una larga lista de los muchos programas que, cuando puedo, escucho en diferido, Radio 3 es una mina pero también otras emisoras cuentan con espacios interesantes, con titulos tan sugerentes como La vispera del infinito, Viaje al centro de la noche, Jardines en el bolsillo, Ser Historia o Sucedió una noche. No todos mis programas a recuperar se emiten de madrugada, algunos proceden de primeras horas de la tarde, horarios difíciles, vaya. En catalán acostumbro a escuchar En guardia, de historia, y Tot es comedia, un magazine sobre teatro, cine y espectáculos en general, en el cual participa de vez en cuando uno de mis mitos particulares, Emilio Gutiérrez Caba. También me gustan mucho los programas del Club Trébol, sobre músicos y orquestas catalanes, y, evidentemente, los de Albert Malla y su Cocodril Club.

El tiempo no da para escucharlo todo, claro. Ya se ve que tengo más afición al cine, la música y la literatura que no al campo de la ciencia, sobre el cual también existen espacios muy interesantes. Gracias a la radio actual he descubierto películas, libros, autores, cantantes. La televisión, es mi opinión, se ha quedado obsoleta en eso de los temas culturales, con alguna excepción, también en horarios difíciles y canales minoritarios. Pero puede que existan programas, en la radio pero también en la tele, que desconozco todavía. 

Hoy, por ejemplo, me he despertado muy pronto y el oráculo me ha puesto en contacto, al azar, con el Viaje al centro de la noche, hablaban sobre máscaras y entrevistaban a José Ramón Sánchez, que ha escrito un libro sobre Lon Chaney. Sánchez me evoca esos tiempos añorados de una televisión innovadora, con programas infantiles llenos de arte e imaginación, ahora que tanto se habla de la Constitución quizás mereceria una reedición su versión ilustrada, para niños, que se ha de buscar en bibliotecas virtuales de lance. 

Lon Chaney es también un mito, todo un personaje extraordinario, no es extraño que Sánchez, polifacético y genial en tantos campos, se haya dejado fascinar por aquel hombre de las mil caras del cual ya me contaban anécdotas de pequeña y que mereció un buen biópic en cine, interpretado pro Cagney, lo pude ver no hace mucho tiempo en esa tele que a menudo critico de forma global, quizás injusta, las iaies rondinaires nos volvemos muy criticonas y con una tendencia indiscriminada a creer que cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque otro buen programa de radio, Cualquier tiempo pasado fue anterior, pone las cosas en su sitio.


domingo, 26 de noviembre de 2017

PALABRAS SON...

Estos días estoy leyendo muchas cosas raras sobre el nacionalismo. Muchas de esas cosas son críticas al nacionalismo catalán, claro. Para hablar de cualquier cosa primero, nos dice gente como Habermas, debemos dilucidar qué entendemos cada uno de nosotros que quieren decir las palabras. Eso no es nada fácil. Damos por hecho el significado de las palabras cuando precisamente no hay nada más impreciso que una definición. Las palabras y los conceptos no significan nada, un cuchillo puede servir para cortar el pan o para matar al vecino. 

Muchas críticas a la supuesta perversión inherente a los nacionalismos viene acompañada de una absoluta ignorancia del crítico sobre el fondo del resto de nacionalismos, los grandes y con estado propio, como el español. Hace años se decía que una lengua era un dialecto con un ejército detrás. Leer a fondo textos de divulgación, incluso los de wikipedia, sobre lo que sea, ya muestra la debilidad de nuestras creencias, hay nacionalismos y nacionalistas para todos los gustos.

Lo peor es que a veces los sesudos razonamientos provienen de personas que tienen cierto prestigio y a las cuales el valor se les supone. Soy crítica con muchos aspectos de la política catalana, sé que existen problemas diversos, a menudo más condicionados por la economía, el estatus y la historia personal de cada uno que por la realidad. Hace años cierta izquierda, una parte de la cual, catalana, hizo correr tonterías sobre el hecho de que la lengua catalana era burguesa. El concepto de burgués es otro de esos que habría que estudiar a fondo. Los críticos con el nacionalismo catalán en ningún caso pasan a un internacionalismo generoso, que elimine fronteras y acoja refugiados, lo español parece no ser susceptible de análisis en clave nacionalista.

Cuentan que Carles Riba, interpelado por Unamuno sobre el valor de la lengua catalana, en un mundo que tendía a idiomas a lo grande, como el inglés, le dijo, con ironía, que en todo caso pasaríamos directamente al inglés. Ya esta ocurriendo eso, hay gente ortodoxa con la lengua que te corrige cualquier castellanismo pero que te larga la mitad del discurso ornado con anglicismos absurdos. Los que hablamos lenguas derivadas del latín nos podríamos entender perfectamente hablando despacio, si el mundo hubiese evolucionado de otro modo los herederos del imperio romano podríamos haber pertenecido a un solo país, a un solo estado. 

Las cosas son como son y están como están. Corren malos tiempos para la tranquilidad lectora y la reflexión prudente. Te entiendes bien con la gente, aquí y allá, siempre que no saques a relucir el tema. Hoy, además de haber sacado el polvo a palabras que parecían olvidadas referentes a felonías, sediciones y traiciones, se recurre con gran facilidad a bautizar lo que sea de nazi, de franquista. 

Una cosa, sin embargo, son los discursos oficiales y las redes sociales desmadradas y otra, la realidad. La juventud se mueve arriba y abajo, una sobrina periodista, bastante catalanista, hizo amistad con una chica de Valladolid, se retrataron en las redes sociales con un grupito hispànico de procedencia variada y con un lema propio: 'aprended, Rajoy y Puigdemont'. El futuro es imprevisible, la mayoría de los que pontifican sobre nacionalismos ni tan solo se han leído la larga entrada sobre el tema de la wiki y de la viqui. 

Cuando las palabras se estropean se acaban inventando neologismos diversos, para que parezca que no hablamos de lo que hablamos, puede que pase lo mismo con eso de los nacionalismos. Aunque a veces se vuelve al origen, recuerdo cuando un ministro antiguo, ese sí franquista de pro, nos dijo que las cosas cambiaban y que a la huelga, que era entonces un conflicto laboral, la llamaríamos huelga.


jueves, 26 de octubre de 2017

TIEMPOS INCIERTOS

Tengo algunos amigos preocupados
con las cosas que ocurren. Como yo
han llegado al ocaso de la vida
a la jubilación, en buen estado,
mas todo es frágil y la vida pasa.

También yo estoy inquieta con el mundo,
llega un momento en qué deseas solo
sobrevivir al lado de la estufa
jugando con los nietos y, además,
poder creer que ellos serán felices
en un futuro sin dolor ni pena.

La realidad jamás es previsible,
hubo guerras que nadie preveía
y revueltas que no causaron víctimas.
Hoy mismo, en un montón de poblaciones
arden las casas y los niños mueren
y la gente que puede se traslada
a lugares que cree más amables.

Recuerdo miedos relativamente
cercanos. Sufrimientos de mis padres
que fueron entusiastas con los cambios
en épocas de luchas y proclamas
y que después tampoco deseaban
ruido. Parecían muy cobardes
ante mis ojos tiernos e ignorantes.

Acaso ha habido tiempos más pacíficos?
Años sin hambre, muerte ni violencia?
Existen los países inocentes?
Los héroes no tienen siempre sombras?
Son algo más, las patrias, que abstracciones?
Se merecen los dioses sacrificios?

Salgo a la calle los días silenciosos
cuando la gente olvida las consignas
y nadie aviva fuegos con palabras
y la gente es amable y solidaria.

Sin embargo contempla mi impotencia
vagabundos que duermen en la calle,
mendigos en la puerta de la iglesia
salidos de novelas de hace siglos,
prostitutas que pueden ser mis hijas
de países lejanos, niños tristes
y ancianos olvidados por la historia
que pasean sin prisa ni esperanza.

Así es el mundo, no nos engañaron,
incierto, deseable, poco sólido,
la vida es breve y la muerte llega
más tarde o más temprano. Todo cambia.

Y, sin embargo, hay momentos felices,
paz en algún domingo luminoso,
poesías hermosas en los libros,
mensajes agradables en teléfonos
modernos, esos aparatos
que nos abren ventanas infinitas
a un mundo tan extraño y temporal.

Y flores en las tumbas, estos días,
en qué dedicaremos un recuerdo
a los antepasados, a la gente
que compartió algún día, con nosotros,
ese peso de tanta incertidumbre.

Julia Costa, poemas inéditos en castellano, 2017

domingo, 3 de septiembre de 2017

NIEBLA PERSISTENTE

Resultat d'imatges de lorenzo silva la niebla y la doncella

Tengo admiración por el escritor Lorenzo Silva, aunque he de decir que me parece superior cuando no se ciñe a las convenciones de la novela policíaca. Sin embargo, creo que los libros de Bevilacqua y Chamorro, aunque irregulares, tienen su atractivo. Puede ser, también, que esté yo ya algo cansada de crímenes y novela negra. Sin embargo, tenía curiosidad por ver La niebla y la doncella, libro que recordaba vagamente. Así que anteayer me fui al cine, a ver qué tal.

Creo que, hasta ahora, Silva  no ha tenido demasiada suerte con las adaptaciones de sus libros al cine o la televisión, pasa algo así con Vázquez Montalbán y su Carvalho. Pero esta última adaptación gana todos los premios a la confusión narrativa. No es culpa de los actores, que están bastante bien, aunque el sonido es confuso y cuando hablan, a veces, no se les entiende. Y conste que tengo debilidad por Gutiérrez, desde que era un chavalín y se paseaba por Poble Nou. Aura Garrido incluso recuerda a Naomi Watts, Verònica Echegui está guapísima y misteriosa y Roberto Álamo es el gran actorazo de siempre aunque parece que el papel no le cuadra del todo.

La niebla y la doncella es un libro complejo, que daria para una miniserie. La versión en cine ha cambiado muchas cosas de la historia original pero eso tampoco es lo peor sinó que, sencillamente, la historia no se entiende,  sobre todo de la mitad hasta el final. No se entienden las motivaciones de los personajes ni casi nada. Por lo que respecta a Bevilacqua y Chamorro, me convencieron mucho más Ingrid Rubio y Roberto Enríquez, lo mismo que me quedo con el Carvalho de aquel Tatuaje antiguo, Carlos Ballesteros. Puede que sea cosa de la edad, eso de recordar lo antiguo como mejor que lo actual, lo admito.


Resultat d'imatges de la niebla y la doncella
Una chica más o menos de la edad de mis hijos se me acercó a la salida del cine, perdone, ¿puedo preguntarle algo? ¿Usted ha entendido la película? Estaba preocupada porque se había quedado in albis, vaya, La consolé dicièndole que creía que la historia tenía un problema serio de guión, de dirección, le expliqué más o menos lo que yo había entendido sobre motivaciones criminales y resolución del caso y nos reímos mucho comentando el tema. Al llegar a mi casa leí bastantes reseñas sobre la película, todas coincidían, con diferentes matices, en lo fallido de esa historia, la peor adaptación de los libros de Silva, hasta ahora.

Una lástima, porque la película tiene una fotografía inquietante, con esa niebla del titulo, bonitos bosques y escenas logradas que se quedan en intentos fallidos de asustarnos. Pero no basta con eso, claro. En general, tanto los libros como las películas  o series de televisión del  género negro juegan con nosotros y nos confunden, pocos finales me han convencido hasta ahora, algunos son absurdos y rocambolescos, muchas veces nos ofrecen pistas falsas y luego dan un giro que no se sabe a qué viene. Admito que todo es un juego, aunque en ocasiones la realidad supere la ficción y la realidad no tenga porque ser verosímil. Hace unos días miraba por la tele No se lo digas a nadie, la adaptación francesa de una novela de Harlan Coben, un genio en eso de manipular al lector con cambios de rumbo de todo tipo y al final tenía toda la sensación de qué me habían estado tomando el pelo.

La novela negra ha entrado en una especie de laberinto extraño, cuesta mucho innovar y quizás no hay que innovar sinó, tan sólo, ser algo coherente. Sin embargo, el seguimiento que tienen muchos de esos autores que han visto el filón y tienen habilidad para escribir, me hace pensar que ya está bien así, si las cosas se venden. No quiero decir nombres pero tengo amigas que me alaban muchas de esas novelas de género que a mi me han parecido un rollazo, incluso viajan a los lugares descritos en esos libros. La violencia y el erotismo explícitos necesitan incrementarse para enganchar a la gente, la escritora Isabel-Clara Simó ironizaba en una ocasión con eso de enganchar. Escuchaba hace días a un editor comentar que leyendo las primeras páginas ya sabes si el libro vale o no. Bueno, lo que se puede saber es eso de si engancha. Si vale o si es bueno es harina de otro costal aunque hoy no se tenga demasiado en cuenta eso de la calidad literaria si algo vende.

En ese contexto de producción literaria con cadáveres y misterios Silva, un profesional de la literatura como la copa de un pino, me parece muy honesto, tanto como sus protagonistas, alejados de la  corrupción y la decadencia de tanto poli amargado de la vida. Quizás en ocasiones resulte algo discursivo, el escritor de ideas se come a veces al escritor de género, pero eso puede ser, incluso, una virtud. Me convenció poco, de todas maneras, el premio Planeta, el último de la serie protagonizada por esa pareja de guardia civiles que ya deberían casarse y formar una familia, me parece. Es lo que tiene eso de repetir protagonistas, o su vida privada tiene una progresión razonable o nadie parece madurar como debiera, en un contexto realista.

Creo que bastantes películas actuales, negras o no, fallan a causa del guión, algo no funciona. O se alargan demasiado o resultan confusas. La confusión puede ser buscada, intencionada, pero creo que no es el caso. Una lástima, ese exceso de niebla argumental, la verdad. La paradoja es que Koppel, el director, es un buen guionista, este es su debut en la dirección de un largometraje y él mismo ha admitido que la cosa ha resultado bastante más compleja de lo que se esperaba.

Ayer busqué el libro de Silva para darle un repasito y comprobar los cambios realizados en el argumento, algunos de incomprensibles. Sin embargo las adaptaciones de libros al cine, a la televisión, han de ser libres y comparar una cosa y la otra no es demasiado conveniente. Un libro ha de funcionar como libro y una película, como película. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

CALLES PELIGROSAS

Resultat d'imatges de monument general Prim


Hace años que creo, de buena fe, que no se debe dar a ninguna calle el nombre de personajes del tipo que sean. En el mismo sentido, creo que habría que evitar los monumentos con contenido político, personal o colectivo ni se debería bautizar escuelas o centros culturales, educativos o sanitarios con referencias personales. Cuando yo era pequeña escuché en muchas ocasiones a gente de la generación de mi abuelo, quejándose de los cambios constantes, a menudo absurdos, de los nombres de calles y plazas. Como era de esperar, el franquismo eliminó un montón de nombres anteriores, ya la República había hecho cambios diversos, los más pintorescos los relativos a santos y a todo aquello que fuese sospechoso de catolicismo.

Durante años, ya en democracia, se ha vivido, diría que con tranquilidad, con algunas simbologías de la dictadura, aunque la vivencia y la devoción eran muy diferentes de unos lugares a otros. Así, por ejemplo, mientras por mi ciudad se eliminaban las flechitas del Ministerio de la Vivienda en todos los bloques de pisos construidos en tiempos de  aquel Ministerio, en Toledo, en el Alcázar, o en el Valle de los Caídos, las visitas turísticas creían entrar en una especie del túnel del tiempo inquietante, nada había cambiado o había cambiado muy poco. La cosa era macabra pero no dejaba de tener su gracia, se había convertido en una curiosidad rancia e incluso producía un efecto de rebote, el rechazo a la parafernalia franquista mitificada.

Este es un tema mal resuelto, como la misma Transición, hoy tan cuestionada, sobre todo porque quedó enquistada de forma sólida, sin evolucionar como era debido. Las lecturas sobre la Guerra Civil, en algunos lugares, son confusas, para un ignorante pueden dar a entender, incluso, que casi, casi, ganaron los republicanos. Así ocurre con las explicaciones que en el presente han substituido un monumento situado en el lugar desde donde Franco y su gente dirigían aquello tan terrible de la Batalla del Ebro. Monumento que desde hace algunos años, como era de esperar, ha sido objeto de agresiones de todo tipo, pintadas, acumulacion de basura y cosas así.

Lo de las calles es otro motivo pintoresco de debate. No entiendo que en Barcelona se hayan dedicado plazas a gente como John Lennon. Otro aspecto recurrente es que los cambios suelen ir de un extremo al otro, del Marqués de Comillas a Ferrer y Guardia, por poner un ejemplo. Al Marqués de Comillas le van a quitar la estatua y nos quedaremos tranquilos de una vez. Por encima de su trabajo como empresario innovador y mecenas cultural que se hizo a sí mismo trabajando duro se potencia eso de qué era negrero. Se puede intuir que quizás Comillas fuese el único negrero de su época, si se hace caso de las proclamas incendiarias de los partidarios del derribo de un monumento feo y pintoresco, en el cual se incluye un fragmento de L'Atlàntida, de Verdaguer, claramente dedicado al malvado marqués. 

Con los Güell, herederos de la fortuna de los Comillas, la cosa se complica. Son una familia extensa y culta, en la cual se pueden encontrar tendencias y personalidades diversas. Muchas familias ricas y de clase media alta cuentan entre sus antepasados con algún negrero, puede que los descendientes incluso lo ignoren, en algunos pueblos costeros se celebran fiestas de los indianos, así, en general. Fiestas de los esclavistas, si somos tan puntillosos, esas fiestas gozan de buena salud y nadie las cuestiona. Más bien al contrario, la gente se viste de americano o de dama colonial, incluso de mulata Panchita y bebe ron y canta habaneras. 

En eso de los cambios algunos partidos son terribles,un verdadero martillo de herejes. En una ciudad importante de Catalunya han cuestionado nombres de calles dedicadas a Quevedo, a Goya, a Machado. Lo de Machado no deja de ser curioso, hace algún tiempo un conocido mío, maestro, alababa Machado en el feisbuc, como ejemplo de intelectual comprensivo con Catalunya, intenté sacarlo de su error, no sabía que el poeta, como tantos otros de su generación, también republicanos, como Alberti, a quién se había recibido en Barcelona con aclamación devota en tiempos difíciles, había manifestado cosas algo molestas con referencia a los catalanes y el catalán. Claro que Ferrer y Guardia hizo lo mismo o peor, pero es uno de los personajes que cuenta con más calles y monumentos en Catalunya. Un bel morir...

En general, todos esos prejuicios muestran el gran desconocimiento sobre historia, literatura y lo que sea que tienen esos que nos mandan, pero, claro, concentran poder y poder de difusión. En Catalunya la cosa es más complicada que en otros lugares, había catalanistas de derechas y de izquierdas, los hay todavía, y había españolistas de derechas y de izquierdas, los hay todavía, Pla, ese heterodoxo, ya lo advirtió en alguna ocasión. Para tener nombre de calle habría que ser catalanista de izquierdas desde el nacimiento a la defunción, con una vida intachable, honesta, coherente e incluso casta, cosa imposible. Por eso hay que maquillar biografías y potenciar mitificaciones. Hoy, además, surge otro problema, la potenciación de la paridad, debemos buscar nombres de señoras importantes para conseguir la igualdad callejera.

A mi me gustan los nombres de calles inocentes, que hacen referencia a plantas, animales, paisajes, incluso, como ocurre en la Zona Franca, a minerales y elementos químicos. Monumentos, hoy, no nos hacen ninguna falta, son caros, absurdos, dan dinerito a artistas de moda y supuesto prestigio a los gobernantes fashion pero para mi gusto tenemos bastante con los artistas grafiteros, excelentes, quienes, además, son capaces de reconvertir sus obras en otras, sin ese afán de supervivencia tan castrante que tienen los famosos convencionales. 

Trabajé en una escuela que durante un tiempo tuvo problemas estructurales, en una reunión un padre que trabajaba en el ayuntamiento se quejó al político de turno de lo que se habían gastado en un horrible monumento en comparación con lo que se invertía en el mantenimiento escolar y el político lo amenazó sin contemplaciones, fue muy desagradable pero me dio una idea de cómo iban las cosas. Eso, en tiempos democráticos.

En mi barrio viví, hace años, una pequeña historia absurda. Un grupo radical de jóvenes mantuvo, durante un tiempo, que debíamos que cambiar el nombre de la calle Poeta Cabanyes por la de otro Cabanyes, el creador del cuerpo de los Migueletes. En mi barrio hay muchos nombres de calle relacionados con personajes de la Guerra dels Segadors. Esos nombres, de gente, en general, poco conocida, son originales, tienen relación con Montjuïc, dónde se libró una batalla importante en la cual, sin que se sentase ningún precedente, ganamos a los españoles, aunque en un lado y el otro había gente de toda Europa metiendo bulla.

El franquismo, tanto más ignorante en muchos aspectos que esos iconoclastas actuales, no cambió esos nombres ni se enteró de las referencias. Sin embargo, a finales de los años cuarenta, año en el cual se celebró alguna efeméride relacionada con el Poeta Manuel de Cabanyes, alguien cambió el nombre de la calle y le añadió la referencia poética.

Los jóvenes airados de hace algunos años sostenían que el pobre poeta era españolista y que escribía en castellano. Manuel de Cabanyes murió muy joven, escribió en castellano porque así lo hacía todo el mundo culto en aquella época, se le ha comparado con los grandes románticos anglosajones. Uno de sus descendientes es un escritor catalán importante. En Vilanova i la Geltrú, su ciudad, se le han dedicado centros educativos y calles, está a punto de publicarse una traducción de su poesía al catalán. 

Razoné todo eso con uno de los partidarios del cambio, pero ni caso. Sin embargo, por casualidad, supe que durante la guerra civil el nombre de la calle se cambió de nuevo y se le puso el nombre de una persona muerta en combate, Agulló, de quien no he encontrado más referencias, un joven que pertenecía al POUM. Puestos a cambiar, comenté, ya pasamos directamente al luchador republicano. Pero mi interlocutor era comunista, ya sabemos cómo las gastaron los comunistas con los del POUM, la cosa se complicaba e ignoro si por ese motivo o porque el grupo defensor del Cabanyes militar ya no tenía tanta fuerza, la movilización se diluyó en la nada aunque quizás algún día vuelve a moverse el tema, quién sabe. Todo eso de las recuperaciones da mucho juego a los políticos, pueden montar festejos y ponerse medallitas.

Yo prefiero, evidentemente, tener un poeta en el barrio antes que un militar. El cuerpo de los Migueletes, además, adquirió posteriormente tan mala fama que hubo que liquidarlo. Me he dado cuenta de que a poca gente le interesa la historia real, con sus matices y sus contradicciones, venden más las historias de buenos y malos, los tópicos sin matices, vaya. Una solución dada a algunas calles de mi ciudad con nombres que hacían referencia a personajes que hoy, según esas visiones miopes, pueden ser políticamente incorrectas, ha sido dejar los nombres sin apellidos, me explico: carrer del Duc, Mirador de l'Alcalde, Passatge del Capità, Passeig del General... Cosas así, sin que se sepa quiénes eran ese Alcalde, ese Duque, ese General. 

Mirado todo con lupa deberíamos eliminar un montón de nombres, los de los violentos, los de los militares, los de los religiosos, los de los españolistas, los de los machistas, los de la gente de derechas, los de reyes y obispos, catalanes incluídos, al fin y al cabo Jaume I hizo una masacre de categoría en Mallorca con los pobres musulmanes residentes... 

Un caso lleno de contradicciones es el del general Prim, que fue esclavista y mató a un montón de negros de todas las edades en Haití, però poca gente se mete con él si no es para advertirnos de que en Madrid le hicieron la cama. Prim tiene estatuas, calles y hace poco le dedicaron telefilme que sólo narraba sus últimos momentos, por si acaso, y nos ofrecieron muestras macabras de su cuerpo momificado para poder demostrar que lo habían rematado después del atentado, cosa que no se pudo demostrar, ya que unas marcas en el cuello parece que fueron producidas por las características de su uniforme.

Los cambios y eliminación de monumentos se han hecho dando tumbos y sin criterios sòlidos, la verdad. Mi opinión de abuela es que hay que dejarlo todo como está y no perder el tiempo en tonterías. Muchas veces la precipitación homenajeadora ha propiciado situaciones chungas, a Pujol le dedicaron una estatua horrible en su pueblo y luego la tuvieron que derribar a toda prisa. Ayer miraba en una televisión local el discurso de un alcalde con motivo de las Fiestas Mayores, detrás del alcalde se veía una placa adosada a un edificio municipal en la cual se hacía referencia a la inauguración del edificio en un ya lejano 18 de julio de los setenta, por parte de alguna autoridad de la época. Me temo que la plaquita tiene los días contados si alguien percibe la incómoda referencia.

Estos días se han celebrado muchos actos en recuerdo de la Olimpiada, un hecho bastante mitificado también, por cierto. La Olimpiada barcelonesa, tan santificada en sus bodas de plata, no hubiese tenido lugar si ese lince que fue Samaranch no hubiese  estado metido en el tema. Samaranch es hoy un personaje incómodo, incomoda que se le haya dado su nombre a lugares diversos. Me temo que con el tiempo van a eliminar su apellido del espacio urbano, si mandan los puristas incorruptibles. Parecerá que la Olimpiada la conseguimos sin tejemanejes, gracias a nuestra idiosincrasia de pueblo unido jamás será vencido, de forma honesta y colectiva. 

Hace poco tiempo un purista de esos me criticó que en el Paralelo barcelonés haya una fuente, bastante modesta y poco cuidada, por cierto, dedicada a Raquel Méller, ya que esa señora fue... amiga de Alfonso XIII.  He oído muchas tonterías en los últimos años y en los anteriores, en los anteriores no me daba cuenta e incluso me hacían comulgar con ruedas de molino, la verdad. La juventud es muy frágil y crédula. 

La verdad es que esos temas tienen poca importancia, los nombres de calle acaban por sonar a calle y poca cosa más. Y los monumentos acaban siendo lugares de reposo y defecación para las palomas y las gaviotas. Sic transit...